El pasado 10 de enero, con
motivo del “Día de San Juan del Puerto”, el ayuntamiento sanjuanero celebró un
pleno extraordinario para conceder diversas distinciones honoríficas. Entre
ellas, destacó la aprobación del hermanamiento con Zalamea la Real. Siempre es
motivo de alegría celebrar la unión de dos localidades que, a pesar de la
distancia, han permanecido vinculadas a lo largo de los siglos; prueba de ello
es el constante flujo de vecinos que se han establecido en uno y otro
municipio, así como la histórica construcción de la antigua carretera entre San
Juan del Puerto y Cáceres, cuyo trazado discurre por el término zalameño.
Esta relación se afianzó durante
la segunda mitad del siglo XIX gracias a la minería y al ferrocarril. En 1862,
la empresa británica “The South Europe Mining Company Limited” compró la
mina de Buitrón, ubicada en el término municipal de Zalamea la Real. Aunque
inicialmente el mineral se transportaba a lomos de caballerías, este sistema
resultaba lento y costoso. La solución llegó cuatro años después con la
fundación de “The Buitrón and Huelva Railway and Mineral Company Limited”,
una nueva compañía destinada a construir un ferrocarril que conectara
directamente las minas con la ría de San Juan del Puerto.
![]() |
| La locomotora número 5 “San Juan del Puerto” en la antigua estación de la compañía de Buitrón |
Las obras del ferrocarril comenzaron oficialmente el 24 de marzo de 1867 en San Juan del Puerto. Tras superar diversas etapas y dificultades en el trazado, la explotación de las minas se inició a principios de la década de 1870. Posteriormente, se construyeron varios ramales para conectar con otros yacimientos y poblaciones, la mayoría ubicados en el término municipal de Zalamea la Real. Asimismo, la infraestructura no se limitó al tendido de las vías, entre otras edificaciones, se levantaron almacenes, estaciones de viajeros y las respectivas casillas de paso que jalonaban el recorrido del tren de Buitrón.
Una obra clave en San Juan fue la adaptación de un muelle por parte de la empresa minera, el cual fue reformado y ampliado unos años más tarde. Para optimizar el transporte del mineral, la compañía ejecutó diversas mejoras en el embarcadero sanjuanero, como fueron la instalación de dos grúas, una fija y otra móvil, y la habilitación de un depósito de minerales. Además, se adquirieron varias barcazas y el remolcador Alicia, encargado de trasladar la materia prima por la ría hasta una grúa flotante situada cerca de La Rábida.








