"San Juan del Puerto...su sitio es una llanura a la vanda Boreal de Rio Tinto, casi en frente de Moguer, y en igual distancia de Niebla, y de Huelva. Con la fertil Campiña de su Termino, u el comercio de su Ria, ha crecido la poblacion a un buen vecindario de gente honrada, y de buenos caudales".
Fragmento recogido de "Huelva Ilustrada", obra de Juan Agustín de Mora Negro y Garrocho de 1762.


sábado, 10 de enero de 2026

Juan Martín Pérez "Zapatito"

Juan Martín Pérez, más conocido popularmente como "Zapatito" nació el 6 de marzo de 1926 en la calle Conde número seis. Sus padres fueron Fernando Martín Villegas, de profesión molinero, y su madre Josefa Pérez Quintero, ambos eran naturales y vecinos de San Juan del Puerto. 

Su apodo "Zapatito", le viene de tradición familiar. Su vida laboral fue muy azarosa, en la cual la falta de trabajo, le hizo ir a Valencia, donde conoció de primera mano las fallas dedicadas al Santo Patriarca y que quiso plasmarla en su pueblo natal. Después de su corta estancia en tierras valencianas, volvió a San Juan colocándose en una empresa maderera. En su tiempo libre picaba cruces de mayo, diseñaba carrozas rocieras además de realizar los típicos muñecos que componían las distintas fallas.

Juan Martín Pérez "Zapatito".
Foto: Huelva Hoy

En 1966 se montaron los primeros monumentos falleros en la calle San José. Tres años después, el acto de coronación y pregón de las fiestas falleras incidieron en su mayor realce y difusión. "Zapatito" reflejaba en las fallas la vida cotidiana y una crítica moral, social y económica de la sociedad de finales del siglo XX y principios de esta centuria.

Entrevista de Televisión Española a Juan Martín Pérez "Zapatito".
Vídeo de Huelva cateta

Los muñecos realizados por "Zapatito" se caracterizaban por tener los ojos bien abiertos, vestimenta de colores chillones y muy llamativos, su expresión corporal, además de los "atributos", algo exagerados, que ponía tanto a hombres como a mujeres. Juan empezaba con los "muñecos de cabecera", que son los que están colocados en lo alto de la falla para luego encarnar los demás. Los materiales utilizados eran muy diversos como papel, cartón, trapos, cola, pegamento y madera, entre otros muchos.