"San Juan del Puerto...su sitio es una llanura a la vanda Boreal de Rio Tinto, casi en frente de Moguer, y en igual distancia de Niebla, y de Huelva. Con la fertil Campiña de su Termino, u el comercio de su Ria, ha crecido la poblacion a un buen vecindario de gente honrada, y de buenos caudales".
Fragmento recogido de "Huelva Ilustrada", obra de Juan Agustín de Mora Negro y Garrocho de 1762.


jueves, 9 de julio de 2026

¡Al rico bombón helado!, Antonio Cisneros Sánchez

Hubo un tiempo en el que las calles no eran solo un lugar de paso, sino un mercado abierto donde el sonido de los pregones anunciaba la llegada de los vendedores ambulantes. Cada uno con su peculiaridad; aguadores, lecheros, lateros, tapiceros, alfareros; también había quienes traían helados o dulces. Eran parte de la vida cotidiana, tan esperada como reconocibles por su voz, su ingenio y la confianza que inspiraban.

Sobre el año 1940 aproximadamente, llega a San Juan del Puerto, la familia compuesta por Rafael y Pilar junto a sus tres hijos. Se instala en la calle José Antonio Primo de Rivera, 3 (hoy Dos Plazas), en busca de una vida mejor. En primer lugar, para el sostén de la familia, deciden abrir un despacho de dulce, donde pone a la venta pasteles. Al fallecer Pilar madre, es su hija Pilar la que sale al frente del negocio, al cabo de los años deciden diversificarlo con una heladería, que le suministraban las firmas comerciales Avidesa y Calixe de Huelva. También seguían con la confitería. Al mismo tiempo vendían en aquella época, pelotas de serrín y canastito para los Reyes.

En una familia hay, hombres que se vuelven patrimonio del pueblo entero por su singularidad. Uno de ellos es Antonio Cisneros Sánchez; más conocido como “Antonio el de Pilar”, hombre sencillo, amable, risueño y extrovertido, figura entrañable para varias generaciones.

Antonio el de Pilar con su carro dehelados en el romerito de la calle Río en el Toconal en 1956.
Foto: Manuela Pérez Aquino
Nació el 9 de julio de 1941. Era hijo de Emilio y Pilar creció como un niño más en la calle Dos Plazas, junto a su hermana. Desde bien pequeño supo lo que era la lucha para salir adelante, una vez cumplido sus estudios primarios, se puso a trabajar junto a sus padres en el negocio de la heladería. Años difíciles para el empleo.

Así pasó su infancia y juventud. Cumplió con el servicio militar en Los Rodeos (Canarias), en el Grupo Independiente de Artillería AA Nº. 2

Muchos los recuerdan recorriendo calles y plazas de un punto a otro del municipio, con su carro de helados pregonando “¡al rico bombón helado!”, de todos los tipos como lo de bola, napolitanos, cortes de turrón, polos de nieves de naranja y limón, etc.  Asimismo, solía acudir en su tiempo al romerito y al muelle. En la fiesta del pueblo estaba presente tanto en la calle acompañado a su Santo Patrón San Juan Bautista, como en la tienda. Su ruta de trabajo comenzaba en jornada vespertina. También vendía en pueblos cercanos, con motivo de la Romería de Clarines, se acercó con su carro para ofrecerle sus productos a los beasinos.