"San Juan del Puerto...su sitio es una llanura a la vanda Boreal de Rio Tinto, casi en frente de Moguer, y en igual distancia de Niebla, y de Huelva. Con la fertil Campiña de su Termino, u el comercio de su Ria, ha crecido la poblacion a un buen vecindario de gente honrada, y de buenos caudales".
Fragmento recogido de "Huelva Ilustrada", obra de Juan Agustín de Mora Negro y Garrocho de 1762.


martes, 14 de julio de 2026

El deterioro del Convento del Carmen

Fundado en 1529 por iniciativa de Juana Lucero, según escritura otorgada el 9 de septiembre de ese año. Este convento nació bajo una profunda devoción y veneración a la Virgen del Carmen, cuya imagen data probablemente de la época fundacional del cenobio. Para su sostenimiento, la fundadora dotó a la institución con seis mil cepas de viña y la cesión de diversos créditos. Arquitectónicamente, el recinto se estructuraba en dos áreas diferenciadas, las dependencias destinadas a la vida comunitaria de los frailes y la iglesia conventual.

Casi un siglo después, en concreto el 19 de mayo de 1623, y tras la petición de Fray Luis de Ojeda de dos varas de terreno de la plaza para poder construir de nueva planta una iglesia, muy probablemente porque se había quedado pequeña la anterior. El cabildo municipal aprobó dicha solicitud, empezándose a construir el edificio por el maestro albañil Diego Rodríguez.

Reconstrucción de la planta general del Convento Carmelita de 1529 e Iglesia Conventual de 1623. Trabajo de investigación realizado por María del Carmen Mora Rodríguez.
Imagen recogida de la revista de las fiestas de San Juan Bautista. Editada por el Ilmo. Ayuntamiento de San Juan del Puerto

Sin embargo, un siglo después tenemos noticias del deterioro que padecía el edificio conventual por diferentes causas. Así, sufrió las inclemencias del tiempo, como fue el huracán del año 1722 que afectó gravemente a varias dependencias. Una década más tarde, en concreto en 1736, se presentaba el Padre Prior y varios religiosos del Convento de Nuestra Señora del Carmen que solicitaban una limosna para la reparación de varias paredes que se estaban cayendo del claustro y del templo de la iglesia. El cabildo reunido aprobó para tal efecto la cantidad de cuatrocientos cuarenta reales de vellón.

Otro acontecimiento que incidió en el edificio fue el terremoto de Lisboa del día uno de noviembre de 1755, aunque no hay referencia de los daños en la edificación, lo que sí se dice que el seísmo afectó negativamente en su estructura. Unos años más tarde, se quiso por la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, que se reedificase la iglesia del convento, para ello, se organizó "un regocijo de toros" para la recogida de dinero para tal fin.

jueves, 9 de julio de 2026

¡Al rico bombón helado!, Antonio Cisneros Sánchez

Hubo un tiempo en el que las calles no eran solo un lugar de paso, sino un mercado abierto donde el sonido de los pregones anunciaba la llegada de los vendedores ambulantes. Cada uno con su peculiaridad; aguadores, lecheros, lateros, tapiceros, alfareros; también había quienes traían helados o dulces. Eran parte de la vida cotidiana, tan esperada como reconocibles por su voz, su ingenio y la confianza que inspiraban.

Sobre el año 1940 aproximadamente, llega a San Juan del Puerto, la familia compuesta por Rafael y Pilar junto a sus tres hijos. Se instala en la calle José Antonio Primo de Rivera, 3 (hoy Dos Plazas), en busca de una vida mejor. En primer lugar, para el sostén de la familia, deciden abrir un despacho de dulce, donde pone a la venta pasteles. Al fallecer Pilar madre, es su hija Pilar la que sale al frente del negocio, al cabo de los años deciden diversificarlo con una heladería, que le suministraban las firmas comerciales Avidesa y Kalise de Huelva. También seguían con la confitería. Al mismo tiempo vendían en aquella época, pelotas de serrín y canastito para los Reyes.

En una familia hay, hombres que se vuelven patrimonio del pueblo entero por su singularidad. Uno de ellos es Antonio Cisneros Sánchez; más conocido como “Antonio el de Pilar”, hombre sencillo, amable, risueño y extrovertido, figura entrañable para varias generaciones.

Antonio el de Pilar con su carro de helados en el romerito de la calle Río en el Toconal en 1956.
Foto: Manuela Pérez Aquino
Nació el 9 de julio de 1941. Era hijo de Emilio y Pilar creció como un niño más en la calle Dos Plazas, junto a su hermana. Desde bien pequeño supo lo que era la lucha para salir adelante, una vez cumplido sus estudios primarios, se puso a trabajar junto a sus padres en el negocio de la heladería. Años difíciles para el empleo.

Así pasó su infancia y juventud. Cumplió con el servicio militar en Los Rodeos (Canarias), en el Grupo Independiente de Artillería AA Nº. 2

Muchos los recuerdan recorriendo calles y plazas de un punto a otro del municipio, con su carro de helados pregonando “¡al rico bombón helado!”, de todos los tipos como lo de bola, napolitanos, cortes de turrón, polos de nieves de naranja y limón, etc.  Asimismo, solía acudir en su tiempo al romerito y al muelle. En la fiesta del pueblo estaba presente tanto en la calle acompañado a su Santo Patrón San Juan Bautista, como en la tienda. Su ruta de trabajo comenzaba en jornada vespertina. También vendía en pueblos cercanos, con motivo de la Romería de Clarines, se acercó con su carro para ofrecerle sus productos a los beasinos.