Fundado en 1529 por iniciativa de Juana Lucero, según escritura otorgada el 9 de septiembre de ese año. Este convento nació bajo una profunda devoción y veneración a la Virgen del Carmen, cuya imagen data probablemente de la época fundacional del cenobio. Para su sostenimiento, la fundadora dotó a la institución con seis mil cepas de viña y la cesión de diversos créditos. Arquitectónicamente, el recinto se estructuraba en dos áreas diferenciadas, las dependencias destinadas a la vida comunitaria de los frailes y la iglesia conventual.
Casi un siglo después, en concreto el 19 de mayo de 1623, y tras la petición de Fray Luis de Ojeda de dos varas de terreno de la plaza para poder construir de nueva planta una iglesia, muy probablemente porque se había quedado pequeña la anterior. El cabildo municipal aprobó dicha solicitud, empezándose a construir el edificio por el maestro albañil Diego Rodríguez.
Sin embargo, un siglo después tenemos noticias del deterioro que padecía el edificio conventual por diferentes causas. Así, sufrió las inclemencias del tiempo, como fue el huracán del año 1722 que afectó gravemente a varias dependencias. Una década más tarde, en concreto en 1736, se presentaba el Padre Prior y varios religiosos del Convento de Nuestra Señora del Carmen que solicitaban una limosna para la reparación de varias paredes que se estaban cayendo del claustro y del templo de la iglesia. El cabildo reunido aprobó para tal efecto la cantidad de cuatrocientos cuarenta reales de vellón.
Otro acontecimiento que incidió en el edificio fue el terremoto de Lisboa del día uno de noviembre de 1755, aunque no hay referencia de los daños en la edificación, lo que sí se dice que el seísmo afectó negativamente en su estructura. Unos años más tarde, se quiso por la Hermandad de Nuestra Señora del Carmen, que se reedificase la iglesia del convento, para ello, se organizó "un regocijo de toros" para la recogida de dinero para tal fin.
La desamortización llevada a cabo por Mendizábal en la década de los 30 del siglo XIX hizo que los pocos frailes que había se marchasen y dejasen la edificación vacía y con ello el comienzo del deterioro definitivo. En 1835, se hicieron dos peticiones por parte del concejo municipal, la primera que el inmueble fuese destinado a escuela por su "comodidad y decencia" y que tres sillones que estaban bien conservados pasasen a propiedad del ayuntamiento. Además, las imágenes pasaron a la Iglesia Parroquial y a la ermita de los Remedios.
En 1836 hubo un inventario general del convento. Con respecto a las pinturas, se decía lo siguiente: "Primeramente diez cuadros como de vara y cuarta de altura que representa varios Santos de la Religión Carmelitas colocados al rededor de la Iglesia todos muy biejos. Siete cuadros de la misma clase y con las mismas circunstancias colocados en la misma forma. Seis cuadros como de vara y media de altura y dos y medio de ancho, todos viejos, se ignora lo que representa. Siendo las únicas pinturas que se encontraron en el expresado convento...y por los cuales fueron examinados las pinturas expresadas y manifestaron no hallar mérito en ellas... por cuyo motivo se le entregó por la Amortización al Vicario...de este partido". Se requirió por la autoridad competente, que por el edificio conventual se tenía que pagar la cantidad de 202 reales de vellón. A pesar de su desamortización, hay información que en 1837 se oficiaban misas en su iglesia porque todavía no le había salido un comprador.
En 1838 se consideró que el inmueble no estaba en condiciones de utilización porque se hallaba una sola capilla en condiciones, todo lo demás se encontraban en ruinas y parte de sus claustros estaban derribados a causa del fuerte temporal de agua. En el mismo año, tenemos noticias que un cargo concejil del consistorio sanjuanero se llevó las tres campanas del cenobio a Huelva para entregarlas a la autoridad que las requería.
En 1854 se desplomaron varios pedazos de la techumbre y paredes interiores del claustro y capilla del convento, el ayuntamiento requirió al dueño que derribase todas las paredes que se hallasen en estado ruinoso.
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| Arcadas del convento que fueron destruidas a finales del siglo pasado |
Ya en el siglo XX lo que había del convento estaba en ruinas. Durante un cierto tiempo, el espacio que ocupó el cenobio se reutilizó como mercado municipal. En la segunda mitad de esta centuria permanecieron en pie varias arcadas que fueron posteriormente destruidas.
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| Imagen del periódico "Huelva Información" donde se puede ver los restos del convento recogidos por una palera. |
Hace pocos años se desarrollaron tareas arqueológicas para poner en valor lo que quedaba y es lo que actualmente se puede visitar.
Fue una pena que a lo largo de los siglos se fuera perdiendo y no se cuidara este patrimonio, que si se hubiera conservado podríamos haberlo disfrutado nosotros y las generaciones venideras.



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