El año 1892 quedó grabado en los anales de la historia por la conmemoración del IV Centenario del Descubrimiento de América. Sin embargo, más allá de los grandes fastos, la vida en nuestro pueblo transcurrió marcada por una mezcla de dificultades sociales, tradiciones arraigadas y aires de modernización.
El año comenzó bajo un temporal de lluvias persistentes que paralizó las labores agrícolas. Ante la falta de trabajo en el campo y la creciente precariedad de las familias, el Ayuntamiento intervino para paliar la miseria de los jornaleros. Para socorrer a los braceros más necesitados, se organizó un reparto extraordinario de "limosnas" consistentes en pan y bacalao, un gesto de auxilio social en un invierno especialmente crudo.
Al llegar junio, se celebraron las tradicionales fiestas en honor a San Juan Bautista. Aquella edición introdujo un cambio urbanístico significativo ya que las capeas, que hasta entonces se realizaban en la actual Plaza de la Iglesia, se trasladaron a la plaza situada tras el templo parroquial. El traslado respondió al deseo de embellecer y adecentar el centro del pueblo para las celebraciones del Centenario, procediéndose a la creación de un paseo. Con este fin, se adquirieron 3100 losas de diversas medidas, se plantó arbolado, se instalaron cinco farolas y se incorporaron 18 bancos rústicos.
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| La Plaza de la Iglesia se convirtión en "paseo" en 1892 con motivo del embellecimiento de la localidad para la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América. |
Otras obras llevadas a cabo a lo largo de este año serían el acerado de calles céntricas de la población como fueron las calles Huelva, Dos Plazas y Río.
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| La calle Río fue una de las calles en las que se realizaron obras de acerado |
En octubre, con motivo del paso del tren que llevaba a la Familia Real para las celebraciones del IV Centenario, el consistorio sanjuanero sufragó el engalanamiento de la estación ferroviaria, que fue adornada con gallardetes y farolillos.
| La estación de ferrocarril fue engalanada de gallardetes y farolillos para la llegada de la familia real |
Un hecho singular ocurrió en octubre de aquel año, el tren de Sevilla pasó de largo por la estación de San Juan al ir completamente lleno. La situación fue crítica, pues en la terminal esperaban más de 400 personas procedentes de la línea de Buitrón dispuestas a enlazar con el servicio de MZA. Para subsanar este imprevisto, una vez que el tren alcanzó Huelva, se vio obligado a regresar a la estación de San Juan para recoger a la multitud de viajeros que allí aguardaban.
Por último, hay que mencionar que durante aquel verano, se anunciaba el arrendamiento de una casa cercana a la estación de ferrocarril, ideal para quienes buscaban disfrutar del clima estival y de los baños en el río Tinto.


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